Mario Montoya, Un diálogo entre la fotografía, la documentación y la performance.

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El artista y profesor Mario Montoya se enfoca en las artes intermedias, usándolas como herramientas para la investigación y creación performativa.

Mario nos habla de su historia personal, de su acercamiento a la práctica del performance y la relación que tiene con la documentación.

¿Qué reto puedes identificar a la hora de preservar la performance?

Para mí el reto es que se siga haciendo, es poder expandir mi investigación hacia otras personas que a su vez puedan continuar desarrollándola y que se siga practicando el arte en vivo. Ese para mí sería el punto fundamental para preservar las obras de arte. Porque creo que la [performance] que sucede ahora mismo no hay manera de preservarla.

¿Cómo es tu acercamiento hacia el cuerpo en la performance? ¿Desde qué punto lo abarcas y dónde nace esa intención de investigar?

Yo me dedicaba principalmente a la producción fotográfica contemporánea. En mi primer proyecto, por ejemplo, utilizaba registros de mi familia en una época disruptiva. Quise acercarme a todo lo que estaba ocurriendo en mi familia desde la fotografía. En ese momento lo que hacía era fotografiar situaciones, empecé a hacer retratos de mi madre mientras teníamos una conversación de dos horas, por ejemplo. O planificábamos juntas una cena que luego registraba mediante fotografía. En ese momento yo estaba proponiendo experiencias al resto de personas para luego fotografiarlas. Años más tarde si que me doy cuenta de que en realidad yo estaba empezando a someter al cuerpo a la creación, no era tan importante el registro fotográfico como todo aquello que estaba ocurriendo delante de la cámara. Tuve un proceso natural, porque de ahí pasé a la poesía en la que yo interactuaba con un objeto cotidiano. Realicé una serie de 150 micro-poemas en los que me grababa a modo retrato e interactuaba con algún material de forma poética. Al día de hoy todos esos poemas los tiene la productora catalana Ob-Art. Un poco antes de eso, en el 2003 empecé a estudiar diseño gráfico. Recuerdo mi proyecto final de la asignatura de tipografía, el profesor nos encomendó el trabajo de investigación de realizar una tipografía y yo la verdad es que no quería sentarme delante del ordenador, entonces durante las cuatro horas que teníamos para realizar ese trabajo yo lo que hice fue escribir la palabra aburrimiento, la escribí durante cuatro horas. En ese momento yo estaba intentando hacer un ejercicio empático de que la palabra que yo escribiese estuviese tan aburrida como yo. Ya había empezado a someter al cuerpo a la experiencia de la creación. Un poco más tarde, después de fotografía, video-arte, dedicarme a otros campos objetuales dentro del arte contemporáneo empecé a dejar de poder permitirme hacer estas grandes producciones que estaba haciendo en las galerías de México ya a nivel internacional. En ese momento entré en contacto con la performance y me di cuenta de que para la creación no necesitaba absolutamente nada más que estar yo en algún lugar. 

¿Qué opinión tienes con respecto a la documentación de la performance?

Para empezar diría que desde mi experiencia la documentación es inútil para rescatar la obra de arte. Cualquier documentación de una obra que está sucediendo a tiempo real y que está compuesta a tiempo real, contextualizada en un espacio y en un tiempo no puede ser registrada por diferentes medios. Yo entiendo la performance de una forma relacional. Tanto el público que está dentro de la sala ocupando un espacio también forma parte de esa acción. No podría extrapolarlo a una documentación videográfica, por ejemplo, donde yo, en mi creación, no puedo tener en cuenta aquel que mira. Es decir, estaría viendo un registro, no estaría viendo la obra por supuesto. Sin embargo, la documentación es importante porque principalmente soy investigador. Entonces a un nivel útil de mi investigación, intento atar ese momento y rescatar el máximo de información posible para mi trabajo de archivo. Dentro de la investigación suelo trabaja un año posterior, es decir, todo este año estoy capturando toda la información posible y archivándola porque se formalizará en investigación el año que viene. Entonces sí que es muy necesaria la documentación a nivel de archivo para la investigación. Utilizo investigación previa a la creación como partituras, anotaciones, ideas, libretas con bocetos, a lo mejor sugerencias, tanto como las que ocurren en el tiempo real que son las fotografías que pudiesen tomar espectadores o staff de organizaciones en las que participo (que no suelo estar implicado en ese proceso de registro) tanto como las posteriores. Es decir, después de cada actuación, una vez que termine una performance para mi es muy importante escribir un par de líneas con la sensación que he tenido durante esa actuación porque esas tres lineas me van a permitir que al día siguiente recolecte con la sensibilidad que tenía en ese momento que ha terminado y poder analizar lo que ha pasado o seleccionar los diferentes elementos de una manera un poco más fiel a lo que está pasando. Entonces ahí a posteriori tengo ese trabajo de desarrollo de partituras o notaciones artísticas que en mi casa van después.

¿Qué formatos utilizas tú en la documentación de tu obra?

En mi obra hago un trabajo de contextualización, utilizo tanto el registro de todo lo que viene antes como el registro que ocurre en la experiencia mediante documentación como producciones posteriores que pueden ser partituras o incluso formalizaciones. Es decir, a hay veces que he terminado una acción y se ha convertido en una fotografía que luego resumo, compongo y la tomo en mi estudio o en colaboración con algún otro fotógrafo o algún otro artista y hace un enfoque poético que intenta resumir de alguna manera esa performance. Entonces, las performances las intento documentar desde una multiplicidad de puntos de vista. Utilizaría una fotografía que intente resumir una imagen clave de esa acción, la documentación que se ha tomado en el espacio in situ, textos que pueden escribir algún  crítico o algún espectador que se encuentra en la sala. Hay veces que me he guardado incluso comentarios de Facebook o de redes sociales sobre una acción. 

¿Consideras que la documentación es performance?

No, la documentación como su palabra dice, sirve para documentar. El acto de documentar lo considero como una pieza artística ramificada hacia una acción. Por ejemplo, sí que he tenido algunos registros de algunas performance que no son públicas pero son performances hechas para la cámara. Entonces es igual de importante la acción que se está realizando como el cambio de plano, pero ahí estaría entrando en una forma de videoarte mucho más cercana a lo que hace Maya Deren quien estudió con Duchamp en la facultad y comenzó a realizar videos de acciones. Para comenzar empezar a trabajar el vídeo lo que hizo fue irse a Haití a experimentar rituales haitianos y cómo el cuerpo llegaba a una toma de conciencia colectiva. Entonces se enfoca en la coreografía de la cámara, es decir, la cámara como un bailarín, donde no es tan importante lo que hay delante como ese movimiento espacial o compositivo que tiene la cámara. Generando planos infinitos, rompiendo figuras, hacía por ejemplo que levantar un brazo sea una acción infinita.

¿Cómo ves el futuro de la performance en el ámbito académico?

Bueno, a nivel nacional, al día de hoy en España hay una universidad que imparte performance que ha venido con un profesor durante más de cuarenta años, Bartolome Ferrando, y de él han salido muchísimos otros maestros que difunden la performance. Hoy está Álvaro Terrones… En otras universidades en España se da la performance desde la historia, como en la Universidad de Salamanca o en Granada que también incluyen historia de la performance. 

¿Quieres compartir alguno de los proyectos que estás desarrollando actualmente?

Tenemos un proyecto en el Centro Cultural del Carmen CCCC en Valencia que se titula Situaciones. Tres investigadoras de la plataforma artística de Diàleg Obert que actualmente codirijo con Lorena Izquierdo se encuentran con un músico de nivel internacional. La obra se plantea como una conversación desde la propia práctica artística. Nos comunicamos durante cuarenta y cinco minutos o una hora solamente con los códigos del arte contemporáneo. Una investigadora desde la composición musical y las otras desde la composición de imágenes, de la performance o el sonido como en el caso de Lorena que trabaja la voz matérica y la voz con técnicas extendidas. Entonces es una obra en la que nadie sabe lo que va a pasar hasta que no se desarrolla. 

Gracias por tu tiempo Mario, enhorabuena por los nuevos proyectos, ha sido un placer.
¡Te seguimos la pista!


Imagen «EquinoxToEquinox. International Day. Belfast» cedida por Mario Montoya.

Escrito por Randoll Sosa Rocafort

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© KALDO DE KULTIVO

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